Tras casi ocho años de gestión de Fernando Elboj, en política medioambiental Huesca pinta menos que un cero a la izquierda.
Hace trece años que en Aalborg (Dinamarca) se celebró la primera conferencia de ciudades europeas sostenibles que mediante la carta que lleva su nombre pretendió integrar los principios de Sostenibilidad y Justicia Sociales en todas las políticas y a todos los niveles, destacándose el ámbito local. La segunda conferencia de Lisboa (1996) planteó la concreción de la Carta de Aalborg iniciando y desarrollando la Agenda 21 Local y la tercera en Hannover (2000) ya comenzó una evaluación y revisión de los principios de Sostenibilidad establecidos en las Conferencias anteriores así como las experiencias desarrolladas hasta esa fecha. Con todo ello se estableció el VI programa de acción en materia de Medio Ambiente en la UE y en 2004 Aalborg+10 estableció nuevos objetivos para pasar de la Agenda a la Acción y de la Carta de Aalborg a los Compromisos. Resulta un documento de gran calado que debiera de convertirse en guía de cualquier ayuntamiento que tenga una mínima sensibilidad por lo medioambiental con mayúsculas.
Pues bien, cuando la evolución histórica de lo verde a lo sostenible pasando por lo ecológico avanza a velocidad de crucero, nosotros tenemos que seguir contemplando como en nuestra ciudad hablar de medioambiente es hacerlo de parques y jardines y poco más. Es oír hablar de Plan Verde en nuestro Casco Histórico, que ha consistido en poner dos maceteros, o replantar 3000 especies arbustivas y 300 árboles que deben suponer una parte de los sacrificados en los dos mandatos de Fernando Elboj.
La realidad es que en políticas tendentes a una gestión sostenible del agua, demanda permanente de Chunta Aragonesista, seguimos, sin abordar los cambios de canalizaciones que suponen importantes pérdidas, sin implantar redes separativas que eviten que nuestra depuradora deba tratar casi 400 l/hab/día o sin aprovechar las aguas subterráneas y, sobre todo, no abordando una gestión integral del servicio y sí privatizando partes sustanciales del mismo como lo será pronto la potabilizadora, siguiendo la estela de las políticas PAR-PSOE en el Gobierno de Aragón.
Y la realidad es que el Plan de Riberas del Flumen e Isuela ha quedado reducido a una actuación de 180.000 € en el Isuela a su paso por la ciudad, pero nada de intervención ambiciosa para convertir estos espacios en auténticos corredores de vida y ocio ciudadano, o que la Ordenanza de Captación Solar anunciada a bombo y platillo por Fernando Elboj en abril de 2003 no se ha puesto en marcha con excusas y verdades a medias como la necesidad de esperar la aparición de nuevas normativas europeas, estatales y aragonesas. La verdadera razón puede estar en que no era bien vista por los constructores que tanto mandan en nuestra ciudad y fueron los únicos alegantes al borrador presentado en su momento. Así, mientras otras ciudades se han aplicado a contribuir en la lucha contra el cambio climático y el efecto invernadero en la medida de sus posibilidades, nosotros tendremos que esperar a que se nos imponga la norma por imperativo legal, o mejor, a relevar a quien hace de la inacción norma en política medioambiental.
Y que decir de las gestiones para elaborar nuestra agenda 21 local que, tras dilaciones sucesivas y ser adjudicada su redacción a una empresa con un plazo de año y medio, han pasado 15 meses y ni tan siquiera disponemos de los resultados de la fase de diagnóstico.
Pero lo más grave de todo es que el equipo de Gobierno del PSOE ni tan siquiera se ha aplicado en cumplir el unánime acuerdo plenario de marzo de 2005, propuesto por ellos, para la incorporación de Huesca a la Red española de Ciudades por el Clima. Es tan flagrante y escandaloso el incumplimiento que esto será objeto específico de otro de mis comentarios.
En resumen que, con esta visión alicorta y antigua de Fernando Elboj y su equipo de gobierno del PSOE sobre política medioambiental, Huesca no sólo no avanza sino retrocede en el ranquin de ciudades sostenibles. Mientras otros juegan en primera división, nosotros en regional y con riesgo de descenso.